NUEVA YORK – La ciudad de Chicago en Illinois se prepara para la llegada de efectivos de la Guardia Nacional enviados por la Administración Trump para atajar el supuesto aumento en el crimen en medio de reclamos de sus líderes de que se trata de una maniobra política y abusiva.
Esta semana, Tom Homan, nombrado “Zar de la frontera” por el presidente Donald Trump, confirmó que continúan con el plan de desplegar a los soldados.
Aunque no especificó la fecha ni la cantidad de militares, Homan dijo, a preguntas de reporteros, que será un “contingente numeroso”.
“No vamos a decir cuántos recursos vamos a enviar a la ciudad. No queremos que el delincuente sepa lo que estamos enviando. Será un contingente numeroso”, se limitó a revelar.
El funcionario confirmó que hay discusiones para que la Estación Naval de los Grandes Lagos o Naval Station Great Lakes se utilice como centro de labores de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Homan fue más lejos al indicar que la ampliación de la presencia de integrantes de la fuerza de reserva militar abarcará oras ciudades santuario donde las autoridades locales colaboran limitadamente con las federales en la ejecución de leyes migratorias.
“Todas estas ciudades santuario que se niegan a colaborar con el ICE, donde sabemos que se libran a diario amenazas a la seguridad pública en este país, especialmente en esas ciudades, vamos a abordar eso. No tenemos ese problema en Texas y Florida, donde todos los alguaciles colaboran con nosotros”, dijo Homan.
Un reporte de Telemundo Noticias este viernes señala que serían unos 200 militares los movilizados a Chicago a principios de septiembre después del feriado de Labor Day.
Otras ciudades que suenan como objetivos de la Administración en su política de militarización son Nueva York; Portland, Oregon, y Seattle, Washington.
La federalización de las fuerzas del orden bajo el argumento de crisis de seguridad y aumento en las cifras del crimen ya ha alcanzado al Distrito de Columbia y a la ciudad de Los Ángeles, en California. En el caso de la capital federal, sus líderes han disputado las estadísticas de crímenes brindadas por el Gobierno para justificar la intervención.
En declaraciones a CBS News, el gobernador de Illinois, JB Pritzker, catalogó el plan de Trump como una “invasión” y planteó que los objetivos del presidente son otros no relacionados con el tema del combate de la criminalidad.
A juicio del gobernador, los motivos del republicano son políticos.
“Ahora bien, puede que no esté de acuerdo con un estado que no votó por él. Pero, ¿debería enviar tropas? No“, declaró Pritzker.
La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, rechazó los señalamientos de Pritzker y lo tildó de canalla.
“Es asombroso hasta dónde llega este canalla para desviar la atención de la terrible crisis delictiva que ha azotado a Chicago durante años”, declaró Jackson a la misma cadena. “Los residentes de Chicago estarían mucho más seguros si Pritzker realmente hiciera su trabajo y abordara el problema de la delincuencia en lugar de intentar ser un héroe de la Resistencia Liberal”, añadió.
Tanto Pritzker como el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, han reafirmado que las cifras de criminalidad no están disparadas en la ciudad como afirma la Administración Trump, aun cuando manifiestan que continuarán los esfuerzos para mejorar la seguridad.
Ante lo que sería inminente en cuesión de días, el Departamento de Policía de Chicago se está organizando.
Al mismo tiempo, líderes de la ciudad se han reunido con los miembros del Concejo Municipal como parte de la respuesta.
Sin embargo, no está claro cómo finalmente será la interacción entre la Policía y la Guardia Nacional.
“Es imposible responder a esa pregunta sin saber si estarán aquí, cuáles son sus órdenes, qué propósito pretenden cumplir. Pero la clave aquí es la comunicación, tener algún tipo de comunicación, para que nada se salga de control y mantengamos la paz en nuestra ciudad”, dijo este jueves a medios el superintendente Larry Snelling.
El alcalde, sin embargo, resaltó que sigue sin tener comunicación con la Casa Blanca sobre el supuesto deseo del presidente de enviar tropas federales.
“La cuestión es que no queremos generar temores. No queremos generar especulaciones sobre lo que está sucediendo hasta que tengamos información concreta. No publicamos nada. A medida que la información llega poco a poco, nos preparamos en torno a ella. Pero, por ahora, la comunicación es limitada”, añadió el superintendente según citado por ABC News.
Matt Mogle, portavoz de la referida base, confirmó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) les solicitó apoyo limitado con instalaciones, infraestructura y otras necesidades logísticas.
Por otro lado, 19 gobernadores entre los que se encuentra el de Illinois; el de California, Gavin Newsom; y la de Nueva York, Kathy Hochul, catalogaron como “alarmante abuso de poder” los planes del presidente.
Por medio de una carta, el grupo de políticos, condenó la movida del gobierno federal.
“En lugar de abordar realmente la delincuencia, el presidente Trump recortó los fondos federales para las fuerzas del orden de las que dependen los estados y continúa politizando a nuestras fuerzas armadas al intentar socavar la autoridad ejecutiva de los gobernadores como comandantes en jefe de la Guardia Nacional de su estado”, expusieron los gobernadores.
Añadieron: “Ya sea en Illinois, Maryland, Nueva York o en cualquier otro estado mañana, las amenazas y los esfuerzos del presidente por desplegar la Guardia Nacional de un estado sin la solicitud ni el consentimiento del gobernador de dicho estado constituyen un abuso de poder alarmante, ineficaz y socavan la misión de nuestros militares”.
“Esta caótica interferencia federal en la Guardia Nacional de nuestros estados debe terminar”, concluyeron.
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