‘Para competir globalmente, la agricultura colombiana debe innovar y operar en la frontera tecnológica’, Máximo Torero

hace 2 semanas 14

Pese a que América Latina es la única región del mundo que ha mostrado avances en los últimos años para cumplir la meta de erradicar el hambre para 2030, países como Colombia aún enfrentan brechas profundas: 2,2 millones de personas no consumen suficientes calorías para llevar una vida activa y saludable y más de un tercio de la población no puede costear una dieta nutritiva.

FAO

Máximo Torero, economista jefe de la FAO. Foto:FAO

En medio de ese panorama, Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), visitó Bogotá, donde expuso las oportunidades que Colombia tiene para convertirse en líder regional en términos de agricultura, aunque señaló que la innovación y el desarrollo tecnológico serán fundamentales.

¿Cómo va Colombia camino al objetivo ‘Hambre Cero’?

Colombia tiene hoy unos 2 millones de personas en situación de hambre y 2,6 millones con desnutrición severa, cifras muy cercanas entre sí. Si se suman quienes no pueden pagar una dieta saludable, el total asciende a 14,6 millones de personas. A esto se agrega que un 36 % de la población —19,1 millones— no puede costear una alimentación nutritiva.

¿Cuál debería ser la prioridad más urgente?

Creo que el país no solo debe mejorar su producción, productividad y acceso al mercado siendo sostenible, sino a su vez preocuparse de la cola de la distribución, que son los más vulnerables. Eso se logra a través de programas sociales, meriendas escolares y todos estos programas que sabemos que pueden ayudar a sacar a esa parte de la población que está tan afectada.

Los datos más recientes del Dane muestran una brecha rural–urbana persistente: 28,6 % de pobreza en cabeceras y 42,5 % en zonas rurales dispersas. En ese contexto, ¿qué tipo de intervenciones son más costo-efectivas para cerrar desigualdades?

Dadas las profundas desigualdades entre zonas urbanas y rurales, lo mejor son los programas de protección social focalizados. Identificar correctamente a esas familias es clave para moverlas hacia el centro de la distribución de ingresos y reducir la pobreza extrema a corto y mediano plazo. Pero si lo que quieren es que salgan de esa cola para siempre, ahí es donde entran programas de la FAO, como Mano de la Mano, que busca atraer inversión agrícola a estas zonas de pequeños productores con altos niveles de pobreza, altos niveles de hambre, pero donde la agricultura (semillas, animales, acuicultura, pesca y forestales) les permite salir del hambre.

¿Qué papel podría jugar Colombia para el futuro de la seguridad alimentaria global?

Sudamérica es hoy uno de los grandes proveedores de alimentos del mundo y Colombia destaca por su capacidad para producir bienes agrícolas de alto valor (como frutas tropicales, café y cacao de origen). Además, cuenta con ventajas geográficas únicas como el acceso al Atlántico y al Pacífico, y la posibilidad logística de conectar con puertos estratégicos como Chancay (Perú), lo que reduciría en 15 días el tiempo de transporte y 25 % el costo de transporte. A eso se suma la disponibilidad de tierras fértiles que fueron dejadas por el conflicto armado y que podrían recuperarse de manera sostenible. Colombia tiene espacio para mejorar, pero antes de proyectarse en el futuro de la seguridad alimentaria global debe fortalecer su producción local y sus programas sociales para reducir el hambre.

¿Cómo convertir la agricultura familiar en el corazón del abastecimiento urbano?

Cuando hablamos del término de agricultura familiar hay que tener cuidado porque un agricultor familiar puede ser Bill Gates, que tiene mucha tierra, pero es familiar, o puede ser un muy pequeño productor. El problema en Colombia es la atomización de tierra, pero la solución para esos pequeños productores es la asociatividad: cooperativas bien gestionadas, coordinación horizontal y arreglos contractuales que vinculen directamente a pequeños productores con agroprocesadores. Estas figuras permiten cumplir estándares, compartir costos y alcanzar volúmenes suficientes para abastecer mercados.

Hay otra opción...

Otra solución es vincular a los productores al sistema financiero, por ejemplo, a través de los sistemas de warehouse (almacén), donde el productor trae su producto a este almacén, le dan un ticket a cambio y el banco reconoce ese ticket. También está el sistema de compras públicas en el que Colombia ha avanzado, pero que requiere legislación en la operacionalidad para que cumpla con los estándares.

El Gobierno colombiano plantea ordenar el territorio alrededor del agua, ¿cómo se vincula eso con la seguridad alimentaria?

El agua es un recurso escaso que requiere una buena gobernanza y para que ese mercado de agua funcione el gobierno tiene que ofrecer las normas y la regulación. Colombia puede aprender de casos exitosos como Australia y California para evitar los errores de sistemas mal diseñados. Prepararse también implica adaptarse tanto a sequías como a excesos de agua, con mecanismos de almacenamiento a pequeña y gran escala como los que implementó China. Aquí, la tecnología será esencial: variedades resistentes al calor, al exceso de agua y sistemas de riego eficientes. Para competir globalmente, la agricultura colombiana debe innovar y operar en la frontera tecnológica, especialmente en un contexto de mercados cada vez más exigentes.

¿Qué incentivos productivos en Colombia pueden hacerle frente a las economías ilícitas?

Los agricultores valoran la estabilidad de precios por encima de picos temporales de rentabilidad. En ese sentido, las economías ilícitas ofrecen ganancias altas, pero extremadamente volátiles. La alternativa es garantizar mercados estables, información clara sobre oportunidades y apoyo para transitar hacia cultivos rentables como café o cacao. El gobierno debe planificar con precisión, es decir, promover reconversiones productivas cuando exista un mercado seguro, o se corre el riesgo de llevar a la quiebra a los productores.

¿La FAO brinda alguna asistencia?

Sí, ofrece asistencia técnica y análisis global de mercados que permiten identificar productos con ventajas competitivas. Colombia ya tiene productos muy marketeados como el café, pero hay otros nuevos, como las frutas, que pueden tener mercados muy grandes. No solo hay que trabajar en mayor o mejor calidad de producción, sino también en mercado porque ¿de qué te sirve tener ese producto con certificación si el mercado no está ahí?

¿Cómo avanzar hacia el uso responsable de agroquímicos y fertilizantes?

El problema no es el fertilizante en sí, sino su mala dosificación. Para aplicar correctamente NPK, los agricultores deben conocer primero la composición real de sus suelos. La transición hacia un uso más eficiente exige estándares y guías científicas, áreas en las que la FAO ya trabaja con países de la región.

Otro reto se concentra en atraer a los jóvenes al campo...

El envejecimiento rural y la falta de educación son algunos de los problemas que enfrenta la agricultura y eso es lo que está pasando en nuestros países. Mientras que la juventud va al colegio, sabe leer y escribir y, por lo tanto, tiene más capacidad de acceder a las tecnologías digitales. La solución está en incorporar innovación y asegurar mejores salarios a través de mercados sólidos.

Por ejemplo, la costa de Perú antes era un desierto y hoy en día es líder mundial en exportación de arándanos, espárragos y aguacates. Creó empleo joven bien remunerado y tecnificado. De hecho, en el Perú, el mejor sueldo que existe para los jóvenes es el agrobusiness (agronegocios). Ese modelo podría replicarse en Colombia.

Laura Juliana Castellanos Guevara - Redacción Internacional

Leer artículo completo