Milei consolida su poder político con el reto de sacar al país de la “oscuridad”

hace 2 meses 15

Contra todo pronóstico, el partido oficialista se impuso con más del 40,7% de los votos, superando al peronismo con nueve puntos de diferencia, tras semanas marcadas por una fuerte presión sobre el peso argentino que llevó a Milei a pedir un rescate financiero a presidente Donald Trump, quien había condicionado su apoyo a una victoria electoral.

Con este resultado, Milei contará a partir del 10 de diciembre con un tercio de la cámara baja —al pasar de 37 a 101 diputados—, lo que le otorga la capacidad de sostener sus vetos presidenciales, aunque todavía tendrá que forjar alianzas en el Senado para avanzar en las reformas estructurales que requieran mayorías, pese a que cuenta ahora con 20 senadores.

“Hoy pasamos el punto bisagra, hoy comienza la construcción de la Argentina grande”, expresó triunfalmente Milei, al tiempo que recibía una entusiasta felicitación por parte de su par estadounidense, que lo alabó por su “excelente trabajo” en Argentina.

Pese a que su “aplastante victoria” —como la calificó el presidente Trump— marca un punto de inflexión en su gobierno, que domina el nuevo mapa político argentino, todavía queda un fuerte trabajo por delante para poder hablar de un triunfo total para Milei.

El analista político Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), advierte que Argentina todavía “sigue en la oscuridad”, por lo que el verdadero desafío del mandatario liberal será “rescatar una economía que todavía está en el suelo”.

Todos esperaban que esto iba a ser un referéndum sobre su gobierno, y lo ha sido (...) Todos anticipaban que no le iba a ir bien y que iba a tener una presencia menor en el Parlamento. Y al final, ¿qué es lo que encontramos? Que ahora está fortalecido: tiene 101 diputados y tiene una buena presencia en el Senado”, precisa Gamarra en conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS.

Destaca que las elecciones argentinas llevan, además, a deducir nuevamente que en América Latina “es cada vez más difícil hacer buenas encuestas, particularmente en contextos donde la competencia electoral es tan difícil de prever”, puesto que los estudios de opinión “no están ayudando últimamente a predecir resultados”.

La promesa de un futuro

El resultado de las legislativas no sólo confirmó la consolidación del movimiento libertario dentro del Congreso argentino, sino que, al mismo tiempo, reflejó un giro en la atmósfera social, con un electorado que parece dispuesto a asumir los costos de la austeridad a cambio de mantener viva la promesa de un futuro favorable.

Para Gamarra, el avance de Milei en las urnas refleja un fenómeno político y emocional a la vez. “El argentino siente la incertidumbre de regresar al pasado con el peronismo, que lo conoce muy bien, y la promesa —también incierta— de llegar a un futuro mejor con Milei”, explica.

Ese contraste entre pasado y futuro, entre control estatal y libre mercado, parece haber redefinido el mapa político de un país marcado por décadas de crisis y volatilidad. “La gente prefiere la incertidumbre de Milei, que apunta hacia un mejor futuro, a la incertidumbre de un pasado peronista que conoce”, apunta.

En esa línea, Gamarra identificó un componente esencial en el respaldo popular al mandatario: la percepción de control sobre la inflación. “El argentino siente que, en los dos años que tiene Milei, la inflación ha estado controlada, y eso es un valor tan importante que, a pesar de los costos y de que la situación general no está bien, se ha generado una especie de optimismo respecto a hacia dónde Milei puede llevar al país”, sostiene.

El nuevo escenario parlamentario le otorga a Milei un margen político más cómodo, aunque todavía insuficiente para gobernar sin alianzas. “Ahora sí tiene una fuerza política propia. Uno puede decir que es una diferencia, es un antes y un después, pero todavía le tiene que ir bien”, señala Gamarra.

Pese a esa ganancia institucional, el académico advierte que la Argentina no ha superado su crisis estructural. “Tiene una fortaleza política mayor, pero tampoco tan grande como para decir: ahora sí, hemos cruzado un umbral, hemos salido de la oscuridad para entrar a la claridad. No. La Argentina sigue en la oscuridad”, precisa.

Según el analista, el margen para avanzar en reformas estructurales dependerá de la capacidad de Milei para mantener alianzas estables, especialmente con el PRO —el partido del expresidente Mauricio Macri—, que le ha brindado respaldo en momentos claves. “Le puede dar un apoyo político (la victoria) a unas promesas en un contexto donde se dio mucho rechazo en las calles, de la gente más afectada por los recortes. Ahora sí tiene un apoyo político mayor y, con el PRO, tiene una fuerza política importante”, puntualiza.

La apuesta de Washington

No obstante, menciona que el oficialismo todavía no controla el Congreso. “No llega a los dos tercios, no tiene un apoyo lo suficientemente importante para poder hacer lo que quiera con el Congreso. Pero el mensaje de la elección es ese: la mayoría de los que votaron le dijeron al país que la ruta que Milei ha trazado es la ruta a seguir”, subraya.

En opinión de Gamarra, el papel de Estados Unidos en la consolidación de Milei ha sido determinante. La promesa de una línea de crédito y apoyo financiero de hasta 40,000 millones de dólares, habría contribuido a fortalecer la percepción de confianza en la gestión del argentino.

“No sé cómo ha jugado el caso de la promesa norteamericana de darles hasta 40,000 millones de dólares en estos intercambios de pesos por dólares. Podría ser este otro factor importante”, indica.

De acuerdo con Gamarra, esta operación financiera no sería un regalo, sino “básicamente un swap (intercambio financiero) entre pesos y dólares para fortalecer la moneda en Argentina”. Y aunque aún es incierto su impacto real, resalta que con esto “Estados Unidos está demostrando que sí tiene mucho interés en la Argentina”.

Ese respaldo, continúa, respondería a una lógica geopolítica más amplia: “Esto es parte de una apuesta estratégica de los Estados Unidos, una forma de parar la presencia china en la Argentina y de buscar un aliado estratégico importante en la región, particularmente con lo que está pasando en el norte de América del Sur: en Colombia, en Venezuela”.

Más allá del aspecto financiero, Gamarra considera que el apoyo estadounidense tuvo un aporte simbólico dentro del electorado argentino. “Probablemente tuvo un impacto en la votación. La gente dijo: este personaje tiene el apoyo del presidente más poderoso del mundo. Y eso es importante para el futuro argentino”, estima.

Un fenómeno en construcción

El analista cuestiona la tendencia a simplificar el debate político argentino dentro de un eje de izquierda y derecha. “Muchas veces la precisión analítica se pierde cuando uno empieza a usar esquemas que reflejan un espectro de derecha-izquierda, cuando en realidad se trata del grado de intervención del Estado en la economía”, explica.

“Las experiencias de los modelos socialistas que se han implementado en la región han creado un tipo de conciencia en Argentina. Pero el término ‘socialismo’ está sobreutilizado”, afirma.

Para Gamarra, el peronismo “es otra cosa”, un fenómeno político profundamente arraigado en la historia argentina que ha oscilado entre la justicia social y el corporativismo: “El peronismo, con todas las excepciones, ha hecho lo que hacen todos los gobiernos latinoamericanos: involucrar al Estado en el desarrollo económico. Eso no ha sido diferente ni siquiera de los gobiernos militares. En realidad, lo que se ha vivido es lo que algunos autores llaman capitalismo de Estado”.

Aunque Milei ha promovido recortes drásticos y privatizaciones, Gamarra considera que su liderazgo no puede analizarse únicamente desde lo económico. “Lo de Milei es un fenómeno muy interesante, que a la vez refleja otra forma por medio de la cual el Estado interviene en la economía, en la sociedad, en la vida de la gente”, observa.

Sin embargo, el futuro de ese proyecto político aún está por definirse. “Ya veremos en los próximos meses cómo funciona esto y cómo le va. Pero ahora es todo pura especulación sobre si va a funcionar o no va a funcionar”, señala.

El éxito del mandatario dependerá de si logra convertir su capital político en resultados tangibles. Porque, como concluye Gamarra, “la Argentina sigue en la oscuridad, y Milei, aunque ha ganado fuerza, todavía debe rescatar la economía”.

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