
La inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral y afectando de manera particular a trabajadores jóvenes en puestos de entrada, de acuerdo con una investigación realizada por economistas de Stanford.
El estudio, liderado por Erik Brynjolfsson, Bharat Chandar y Ruyu Chen, detectó que el impacto de herramientas generativas como ChatGPT está reemplazando empleos en ciertos sectores, sobre todo en aquellos que dependen de tareas susceptibles de automatización.
El reporte, basado en datos de la firma de procesamiento de nóminas ADP, que cubre a 25 millones de trabajadores en Estados Unidos, muestra que los empleados en etapas tempranas de su carrera en ocupaciones altamente expuestas a IA sufrieron una reducción de 13% en el nivel de empleo desde 2022, en comparación con personal más experimentado del mismo sector y con trabajadores de campos menos afectados por la tecnología.
Durante el periodo entre fines de 2022 y julio de 2025, la pérdida de empleo entre trabajadores de 22 a 25 años en sectores más expuestos a la IA llegó a 6%. En contraste, dentro de esos mismos sectores, la tasa de empleo para los trabajadores de mayor edad subió entre 6% y 9%.

El informe identifica dos áreas especialmente golpeadas: ingeniería de software y servicio al cliente. En estos rubros, el empleo de personal de nivel inicial cayó en torno a 20% durante el periodo estudiado. Mientras tanto, la cantidad de trabajadores experimentados en esos mismos campos aumentó.
Otros sectores presentaron un patrón similar:
- Contabilidad y auditoría
- Trabajo secretarial y administrativo
- Programación informática
- Ventas
La investigación señala que los trabajadores de mayor edad poseen habilidades de comunicación y “conocimientos tácitos” adquiridos con la experiencia, cualidades que resultan difíciles de replicar mediante IA y hacen que los empleadores sean más renuentes a reemplazarlos.

“Los trabajadores mayores aprenden trucos del oficio que nunca quedan escritos”, expresó Erik Brynjolfsson a CBS MoneyWatch. “Tienen conocimientos que no están en los modelos de lenguaje, por eso no son reemplazados en la misma medida”.
La exposición de los trabajos a la IA varía dramáticamente. Profesiones como personal de mantenimiento y reparación, auxiliares de enfermería y operadores de carga figuran entre las menos susceptibles a la sustitución directa por IA. Por otro lado, los desarrolladores de software, representantes de servicio al cliente, contadores y asistentes administrativos son de los más vulnerables.
El informe también distingue entre tareas que la IA podría automatizar y aquellas donde su integración tendría un efecto de “aumento” de la labor humana. En áreas como enfermería o cuidado de la salud, la tecnología asume tareas repetitivas para que los profesionales puedan concentrarse más en los pacientes.

Brynjolfsson afirmó que “los trabajadores que utilizan IA para potenciar su trabajo están saliendo beneficiados. Hay una reorganización del tipo de empleo en la economía”.
El estudio de Stanford, uno de los más completos hasta el momento sobre el impacto de la IA en el empleo, sugiere que el fenómeno no solo implica destrucción de puestos: también aparecen nuevas oportunidades laborales. Brynjolfsson subrayó que “la tecnología siempre ha destruido y creado empleos. Eso siempre ha ocurrido, y lo que vemos ahora es una transición”.
De acuerdo con la Reserva Federal de St. Louis, a finales de 2024, 23% de los empleados usaban IA generativa al menos una vez por semana en sus funciones cotidianas. Esta tendencia refuerza la necesidad de adquisición de nuevas competencias.

El estudio enfatiza que “los jóvenes que sepan cómo utilizar la IA de manera efectiva pueden ser mucho más productivos. Pero si haces solo lo que la IA puede hacer, no aportarás tanto valor añadido”, explicó Brynjolfsson.
Un informe reciente de la firma Burtch Works indica que los salarios iniciales para trabajadores de IA aumentaron 12% entre 2024 y 2025, lo que sugiere demanda por competencias alineadas a esta tecnología emergente.
Brynjolfsson concluyó que “esta es la primera vez que tenemos evidencia clara de estos efectos en el empleo, pero probablemente no será la última. Es algo a lo que se debe prestar creciente atención a medida que evoluciona y las empresas aprenden a aprovechar todo su potencial”.