La mañana del 11 de diciembre comenzó como cualquier otra para Lorrany Stéphane Ribeiro de Oliveira. La peluquera, residente en Ceilandia, en el Distrito Federal de Brasil, dejó a su hija Laura Rebeca al cuidado de una niñera y se dirigió a su trabajo sin imaginar que ese sería el último adiós.
Era la primera vez que recurría a este tipo de servicio, ya que ni su madre ni su abuela podían hacerse cargo de la niña ese día.
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Horas después, una llamada alteró por completo la rutina. Lorrany, de 27 años, fue informada de que su hija había sufrido un accidente. Al llegar a la vivienda, que operaba como una guardería informal, encontró a la bebé inconsciente. Los intentos de reanimación se extendieron por más de 30 minutos, pero no tuvieron resultado. Según el parte médico, la causa de la muerte fue asfixia y constricción cervical, una compresión del cuello que impidió la respiración.
En una entrevista exclusiva concedida a la revista 'Crescer', Lorrany reconstruyó la vida y los últimos momentos de Laura, a quien describió como una niña fuerte desde el nacimiento. Contó que nació de forma prematura, a las 36 semanas, tras un parto de emergencia por sufrimiento fetal, y que meses después superó una bronquiolitis que la mantuvo hospitalizada durante ocho días, sin dejar secuelas. “Siempre fue una niña sonriente, juguetona, alegre, lista e inteligente”, relató.
La madre explicó que atravesaba un proceso de divorcio y que la llegada de Laura había sido un punto de apoyo emocional. Entre los recuerdos más significativos mencionó la primera visita de la niña a un parque y un episodio médico previo en el que logró recuperarse cuando los médicos se preparaban para intubarla.

Fue encontrada inconsciente y médicos confirmaron asfixia y constricción cervical como causa. Foto:Vía O Glogo. GDA
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Una despedida dolorosa
Laura nunca había asistido a una guardería. Hasta entonces, su cuidado había estado a cargo exclusivamente de la abuela o la madre de Lorrany, con apoyo del hijo mayor en las tareas del hogar. La bebé, según contó, ya se encontraba en lista de espera para una plaza en una guardería pública.
Ante la imposibilidad de contar con su red familiar ese 11 de diciembre, decidió dejarla con una niñera que le habían recomendado. El lugar contaba con cámaras, ofrecía almuerzo y funcionaba desde las 8 de la mañana. El acuerdo incluía un pago mensual de R$ 500 y una tarifa diaria de R$ 50. “Como madre soltera, necesitaba trabajar y encontrar un lugar donde dejar a mi hija”, explicó en su testimonio.
Lorrany afirmó que entregó a Laura en buen estado de salud y que durante la mañana recibió mensajes tranquilizadores. Incluso, cerca del mediodía, le enviaron fotos de la niña almorzando y tomando jugo. Sin embargo, alrededor de las 2:40 p. m., la situación cambió abruptamente. La cuidadora le pidió que acudiera de inmediato y, en una segunda llamada, le dijo: “Ven aquí, date prisa, tu hija no respira”.
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Cuando llegó, los paramédicos ya estaban en el lugar. La reanimación continuó sin éxito y la niña presentó sangrado por la nariz y la boca. Finalmente, le informaron que “no se podía hacer nada y falleció”. Lorrany aseguró que ese desenlace coincidió con su mayor temor: que algo ocurriera al dejar a su hija en un centro de cuidado.
Tras la muerte de la bebé, la cuidadora entregó tres versiones distintas de lo ocurrido. En una primera, señaló que alimentó a Laura y que la niña se durmió; al regresar, la encontró inconsciente. En otra, afirmó que la dejó en una sillita sobre un colchón con almohadas y que el cinturón de seguridad terminó enrollado alrededor del cuello. En una tercera declaración, indicó que dejó a la menor con su esposo y que, al volver, ya estaba inconsciente. El caso permanece en los tribunales a la espera de los resultados del Instituto Médico Forense.
El impacto también alcanzó al entorno familiar. Los hermanos de Laura se enteraron de su muerte por medio de la abuela. El mayor, que colaboraba en su cuidado, recibe atención psiquiátrica y psicológica. El hijo de 5 años, con diagnóstico de autismo, tiene dificultades para comprender lo sucedido. Según relató la madre, al verla llorar le dijo que no lo hiciera, porque cuando Jesús regrese, volverán a encontrarse con Laura.
En su testimonio, Lorrany dejó un mensaje final: pidió a otras familias valorar cada momento con sus hijos y recordar que el futuro es incierto.

La cuidadora entregó tres versiones distintas sobre lo ocurrido antes de la llegada del SAMU. Foto:iStock - Imagen de referencia
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Posicionamiento oficial
La revista 'Crescer' informó que el Consejo de Educación del Distrito Federal (CEDF) envió un comunicado en el que explicó que, al tener conocimiento de establecimientos que operan de manera irregular, la Dirección de Regulación y Supervisión de la Red Privada realiza visitas técnicas para verificar condiciones estructurales, número de niños atendidos y rangos de edad.
Según el mismo documento, al detectarse irregularidades, el CEDF remite un oficio a DF Legal, autoridad encargada de adoptar las medidas correspondientes, incluido el cierre del local, con base en la información recogida durante la inspección.
'Crescer' señaló que no logró contactar a la cuidadora y que el espacio permanece abierto para su versión. No obstante, en su declaración ante la policía, la niñera indicó que Laura llegó cerca de las 8:30 de la mañana, desayunó, durmió, almorzó y luego fue colocada en un portabebés con el cinturón abrochado. Al regresar, dijo haber encontrado a la niña morada y llamó al SAMU, el servicio de emergencias médicas de Brasil, según informó G1.
O Globo (Brasil) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de O Globo, y contó con la revisión de un periodista y un editor.
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