
El chipá, uno de los íconos indiscutidos de la gastronomía del noreste argentino y en especial de la provincia de Misiones y Corrientes, es ese bocadito dorado y tierno que nunca falta en las mesas criollas cuando el mate está listo. Con su textura esponjosa y su sabor a queso inconfundible, esta preparación rápida y fácil con queso parmesano es ideal para calmar antojos sin pasar mucho tiempo en la cocina.
El chipá tiene profundas raíces guaraníes y su receta fue adaptada por colonizadores e inmigrantes, convirtiéndose en un imprescindible del desayuno y la merienda en Paraguay, Misiones, Corrientes y Formosa. Su base de almidón de mandioca (sin gluten), huevos y queso lo hace apto para celíacos y lo transforma en la compañía perfecta para un mate o café caliente.
Aunque la versión tradicional emplea quesos duros locales, aquí se muestra cómo aprovechar el intenso sabor del parmesano – ideal para los amantes de los sabores potentes–, logrando un chipá dorado, elástico y repleto de aroma.
Preparar chipá es sencillo y no requiere experiencia previa en panificados, ya que no lleva levadura ni necesita leudado. Simplemente se mezcla el almidón de mandioca con los huevos, queso parmesano y manteca derretida hasta formar una masa maleable. El resultado son bollitos esponjosos por dentro y ligeramente crocantes por fuera, con una corteza aromática y dorada gracias al parmesano.
Esta variante es perfecta para cualquier momento del día y puede acompañar comidas saladas o ser protagonista en reuniones informales. Lo mejor: se prepara en menos de media hora y utiliza ingredientes que probablemente ya tengas en tu cocina.
El chipá con queso parmesano es ultrarápido:
- Preparación y amasado: 10 minutos
- Formado de bollitos y armado en la placa: 5 minutos
- Cocción en horno precalentado: 12 a 15 minutos
Tiempo total aproximado: 25 a 30 minutos.

- 250 g de almidón de mandioca (también llamado fécula de mandioca o yuca)
- 150 g de queso parmesano rallado
- 1 huevo grande
- 50 g de manteca (mantequilla), derretida y tibia
- 100 ml de leche (aproximadamente; puede requerirse un poco más o menos)
- 1 pizca de sal (si el queso es muy salado, usar menos)
- Opcional: 1 pizca de nuez moscada o pimienta recién molida
- Precalentar el horno a 200°C (fuerte). Preparar una placa para horno con papel manteca o enmantecar levemente.
- En un bol grande, mezclar el almidón de mandioca con el queso parmesano rallado y la pizca de sal (y condimentos opcionales).
- Añadir el huevo y la manteca derretida tibia. Mezclar con una cuchara.
- Sumar la leche poco a poco, mezclando hasta obtener una masa suave, que no sea demasiado pegajosa y que permita formar bollitos. Es posible que no sea necesario utilizar toda la leche, o que necesites unas gotas más según el tamaño del huevo.
- Tomar porciones de masa del tamaño de una nuez y armar bolitas del mismo tamaño, colocándolas en la placa dejando un poco de espacio entre ellas.
- Llevar al horno (ya caliente) por 12-15 minutos, o hasta que los chipás estén inflados y la superficie dorada. No sobre hornear para preservarlos tiernos.
- Retirar, dejar entibiar ¡y disfrutar!

Con estos ingredientes se obtienen aproximadamente 12 a 15 chipás medianos, suficientes para 4 a 5 porciones como acompañamiento o merienda.
Aproximadamente por cada 3 chipás medianos:
- Calorías: 220 kcal
- Grasas: 8 g
- Grasas saturadas: 4 g
- Carbohidratos: 31 g
- Azúcares: 1,5 g
- Proteínas: 6 g
Cabe señalar que estas son estimaciones, y los valores nutricionales precisos dependen de los ingredientes específicos utilizados en la preparación y las cantidades de cada porción.
El chipá puede conservarse a temperatura ambiente, tapado, durante 1 día. Luego pierde textura. En heladera, se conserva bien por 3 días en recipiente hermético; para servir, bastará calentarlos unos minutos al horno o tostadora para darles nueva vida.