La nueva campaña de esta famosa marca de ropa parece creada por inteligencia artificial

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La autenticidad visual en laLa autenticidad visual en la moda se enfrenta a nuevos retos ante la integración de imágenes digitales. (Crédito: Instagram / @jcrew)

La marca estadounidense J.Crew, reconocida por su arraigada estética prep de los años ochenta, enfrenta intensas críticas tras la publicación en su cuenta de Instagram de una nueva campaña visual vinculada a la colaboración con Vans. Según un reportaje publicado el martes por la newsletter especializada en estilo Blackbird Spyplane y recogido por The Cut, las imágenes presentadas por J.Crew muestran múltiples indicios de haber sido generadas por inteligencia artificial, un detalle que ha sembrado dudas sobre la veracidad y autenticidad de la campaña.

En la investigación, Blackbird Spyplane detalla que las fotografías revelan anomalías como pies que “se doblan hacia atrás”, sombras extrañas en las extremidades y errores en elementos decorativos de temática náutica. Las imágenes, en apariencia integradas en la línea visual clásica de la marca popularizada por cuentas como lostjcrew, incluyen además distorsiones poco usuales, como un manubrio de bicicleta deformado y una marca blanca atípica en la chaqueta azul de uno de los modelos, elementos que han generado debate entre los seguidores de la firma.

El revuelo entre usuarios y especialistas de moda ha llevado a una revisión minuciosa de la autenticidad del contenido. Comentarios en las publicaciones expresaron recelo tanto por la posible sustitución de modelos y fotógrafos reales por inteligencia artificial como por las incongruencias visuales. Un usuario comentó: “No sé qué es peor — si que hayan usado IA para reciclar su propia estética, o que ni siquiera se molestaron en corregir los errores”. El tiktoker especializado en moda y exempleado de la marca, Albert Muzquiz (@edgyalbert), expresó su desaprobación enfáticamente: “Simplemente odio esto, y no puedo usar esos zapatos. Esto apesta”.

El análisis de detalles visualesEl análisis de detalles visuales revela la influencia creciente de la tecnología en la industria textil. (Crédito: Instagram / @jcrew)

Las críticas más puntuales surgen del análisis de detalles técnicos visibles en las imágenes presentadas, en contraste con el estilo habitual de J.Crew, que históricamente ha recurrido a fotografías de archivo y a la producción de campañas físicas con modelos reales y escenarios tangibles. En esta nueva campaña, los observadores han señalado la aparente falta de coherencia anatómica, como pies en ángulos imposibles y sombras que no corresponden con las fuentes de luz. Uno de los ejemplos destacados incluye un pie que, según Blackbird Spyplane, “se dobla hacia atrás”, lo que sugeriría el uso de software de generación de imágenes y posibles fallos en los algoritmos que transforman la posición corporal de las figuras humanas.

En otra imagen, con referencia directa al estilo del conocido fotógrafo de street style Bill Cunningham, los errores detectados incluyen la estructura poco natural del manillar de una bicicleta y una mancha blanca inexplicable en la prenda principal. Las imágenes han sido objeto de debate dentro de la comunidad de la moda en redes sociales, donde la veracidad y la integridad de las campañas publicitarias son temas de constante escrutinio.

El uso de inteligencia artificialEl uso de inteligencia artificial en campañas abre un debate sobre los límites de la creatividad publicitaria. (Crédito: Instagram / @jcrew)

En lo que parece ser una reacción directa a la investigación publicada por Blackbird Spyplane, J.Crew editó las publicaciones de Instagram el martes para insertar el crédito “Digital art by: @samfinn.studio”. Según The Cut, Sam Finn —o AI Sam, como se identifica en su sitio web— se describe como un “fotógrafo de IA” que busca fusionar lo real con lo artificial para “desafiar la percepción de autenticidad en mundos virtuales”. No obstante, la marca no especificó si los modelos retratados en las imágenes son productos de inteligencia artificial o si fueron únicamente manipulados por medios digitales.

Consultada por The Cut sobre el origen y el proceso creativo de la campaña, J.Crew respondió: “Siempre estamos explorando nuevas formas de expresión creativa, ampliando nuestras formas de trabajo y hallando maneras innovadoras de crear contenido. Esta colaboración con Sam Finn Studio es solo un ejemplo de cómo nos relacionamos con artistas de todos los géneros para interpretar nuestra marca y experimentar con distintos medios artísticos”. La declaración subraya la intención de la empresa de posicionarse en la vanguardia de la creatividad digital, aunque no aborda de manera directa los cuestionamientos sobre transparencia y autenticidad en el uso de inteligencia artificial.

Las imágenes generadas digitalmente generanLas imágenes generadas digitalmente generan cuestionamientos en torno a la transparencia de las marcas de ropa. (Crédito: Instagram / @jcrew)

La controversia pone de manifiesto una tensión persistente en la industria de la moda acerca de la convivencia entre el legado visual de las marcas y la integración de nuevas tecnologías digitales. Varios comentaristas han señalado que la iconografía evocada en la campaña está presente en los propios archivos de J.Crew, lo que plantea dudas sobre la decisión de recurrir a técnicas automatizadas que, según las observaciones de los críticos, terminan “reciclando” una estética preexistente sin aportar novedad al público.

El episodio ha revitalizado el debate sobre el valor de las imágenes genuinas frente a las creadas digitalmente y sobre el coste reputacional que el uso de inteligencia artificial no acreditado puede acarrear para marcas de largo recorrido. En este contexto, el uso de la expresión “digital art” en vez de aclarar el proceso de generación digital de los modelos y de los escenarios tampoco disipa del todo las dudas del público y de la prensa especializada.

En suma, el caso expone la complejidad de los desafíos que enfrentan las firmas de moda al experimentar con nuevos lenguajes visuales, en un entorno donde cada vez es más difícil distinguir entre la realidad y la simulación digital, según lo documentado por Blackbird Spyplane y The Cut.

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