Las repercusiones sobre los graves incidentes sucedidos en el duelo entre Independiente y Universidad de Chile, por la Copa Sudamericana, aún siguen apareciendo. En esta ocasión, Gustavo Álvarez, DT del conjunto trasandino, dio detalles de una situación particular que tuvo que afrontar su hijo, en una conferencia de prensa previa al clásico frente a Colo-Colo.
Mientras la Conmebol continúa evaluando los descargos presentados por ambos clubes y se acerca la audiencia programada para la próxima semana en Paraguay, los equipos se enfocan en sus compromisos locales. Por su parte, la U de Chile afrontará el partido ante el Cacique el domingo. Fue en este contexto que Álvarez decidió abordar públicamente el tema, subrayando el impacto emocional que los hechos tuvieron tanto en los protagonistas como en sus familias.
El técnico argentino relató que, tras reencontrarse con su hijo cerca de la una de la madrugada, el niño le formuló “dos o tres preguntas” en las que no encontró respuesta. “Tengo un hijo de 9 años que estaba en la cancha. Estuvo encerrado en un palco una hora y media con hinchas del otro equipo que lo amenazaban. Cuando nos volvimos a ver cerca de la una de la mañana me hizo dos o tres preguntas que no tuve respuesta”, expresó Álvarez, de 52 años.
Esta vivencia, según explicó, llevó al cuerpo técnico a solicitar la suspensión del partido del domingo siguiente ante el Everton, por la liga chilena. “Me parece que había dos factores. Uno lo emocional post trauma y segundo, por respeto, teníamos hinchas que hasta estaban desaparecidos y no me parecía, bajo ningún punto de vista, que siga el circo”, afirmó el entrenador.
En su mensaje, Álvarez extendió un saludo a toda la comunidad de Universidad de Chile y reiteró el calvario vivido en Avellaneda. “El no saber sobre el estado de salud de su familia, no tener noticias de ellos, la impotencia de no poder hacer nada. Estoy hablando de muchos kilómetros de distancia entre familiares y seres queridos, y de nosotros mismos que a 100 metros estábamos incomunicados por temas de conexión, sin saber lo que había pasado. Fue un momento muy doloroso”, relató el técnico.
El entrenador también reflexionó: “Lo que sentí fue un gran desprecio por la vida, por el prójimo. Y odio infundado. El fútbol es deporte, no es lugar para estas cuestiones. Les mando un fuerte abrazo. Gracias a Dios no lamentamos fallecimientos. Pero fue doloroso y nos obliga a replantearnos muchas cosas”.
En cuanto a la situación del plantel, Álvarez confirmó que con el regreso de Gonzalo Alfaro todos los integrantes del equipo ya se encuentran en Santiago de Chile, lo que consideró motivo de alivio. Aprovechó la ocasión para agradecer las muestras de solidaridad y sentido común recibidas, destacando el apoyo de la ANFP, otros clubes y jugadores, así como la decisión de Colo-Colo de no disputar los partidos del fin de semana.

Además, hizo una mención especial a las palabras de Arturo Vidal y Esteban Pavez, subrayando que la rivalidad deportiva no debe confundirse con el odio entre nacionalidades o hinchadas.
La Conmebol ha citado a ambos clubes a una audiencia el martes 2 de septiembre en su sede de Asunción, Paraguay, a las 15:00. Aunque la convocatoria es para la misma hora, la audiencia se realizará por separado, primero con los representantes de un equipo y luego con los del otro. Se prevé que por parte de Independiente asistan los mismos cuatro representantes que viajaron tras el partido en el Libertadores de América: Néstor Grindetti, Daniel Seoane, Carlos Montaña y el abogado Maximiliano Walker.