
“Este colegio fue creado con un ideal puramente educativo. O sea, superarnos todos los días para transformar un poco la educación de lo que venimos viviendo”. Quien habla es María Teresa “Marité” Morán, una de las creadoras de la New Zealand Pacific School (NZPS) y actual presidenta del directorio, dando así la primera pincelada que resume el espíritu que guía el proyecto.
Situado a setenta kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, a 12 kilómetros del centro de la ciudad de Luján y a 16 kilómetros de Pilar, el colegio cuenta con niveles inicial, primario y secundario, con un modelo pedagógico que, según sus autoridades, está fundado en la personalización, la flexibilidad y la formación integral de sus alumnos. La aspiración es formar “ciudadanos del mundo”, afirman sus autoridades, con una formación académica sólida, pero también, personas responsables y empáticas.
Fundado en 2009 por Rodrigo Fabris, junto con Silvia Farina y la propia Morán, la institución busca ofrecer a sus más de 700 estudiantes una propuesta que cruza los sistemas argentino y neozelandés, incorporando títulos reconocidos internacionalmente y orientación individual para cada trayectoria escolar.

Ulises Aguilar, director del nivel secundario, describió a Infobae la génesis y expansión del ciclo medio: “El colegio tiene dieciséis años de servicio. Tenemos los tres niveles: kínder, primaria y secundaria”. El nivel secundario abrió en 2016 y ya cuenta con cuatro promociones de egresados. Para Aguilar, el nombre del colegio resume una filosofía de integración: “El nombre New Zealand tiene como motivación el puente intercultural en el cual, en la cultura neozelandesa, se trabaja con una mirada en la que está, desde el nacimiento del neozelandés, esto de integrar lo tribal, el origen y cómo eso forma parte constitutiva de una cultura que se abre”, precisó.
Uno de los rasgos distintivos del secundario de NZPS es la flexibilidad de su propuesta, reflejada en el programa b-learning —implementado desde 2019— que permite articular clases presenciales y virtuales. Esta modalidad facilita la continuidad académica de estudiantes que viajan y residen temporalmente lejos cuando practican deportes de alto rendimiento.

Muchos de estos alumnos son federados en deportes como tenis, polo —tanto a nivel nacional como internacional—, fútbol, natación, motocross y golf. Según María Paola Sarubbi, secretaria pedagógica, “encontramos en el programa b-learning que tener recursos tecnológicos y usarlos permite particularizar cada uno de los recorridos, cada uno de los tiempos de los chicos y que puedan tanto sincrónica como asincrónicamente seguir los contenidos del colegio tradicional, del colegio presencial”. En la actualidad, 56 estudiantes de secundaria, cerca del 20% del total, utilizan esta modalidad. Sarubbi amplió: “Buscamos estrategias pedagógicas para que ellos sientan que en el contexto que están, estos conocimientos que nosotros les damos y este desarrollo de habilidades también le suman un montón”.
El secundario del NZPS ofrece dos orientaciones: Economía y Administración, y Turismo. Ambas se alinean con el diseño curricular de la provincia de Buenos Aires y con los programas internacionales de Cambridge. Los estudiantes obtienen un bachillerato bilingüe español-inglés, y suman el chino mandarín como segunda lengua extranjera, una rareza en el sistema educativo argentino. Aguilar destacó: “Somos quizás uno de los pocos colegios que dentro de la titulación que reciben los estudiantes aparece el chino como segunda lengua”.
Las certificaciones internacionales marcan otro diferencial para los alumnos de la escuela. Erika Krausa, vicedirectora del nivel secundario, explicó: “En la primera parte, hasta cuarto año, comenzamos con la preparación para lo que es el ICE Diploma, que quiere decir International Certificate of Education articulado por Cambridge International”. La directiva detalló a Infobae: “Para obtener su diploma, los alumnos deben dar siete materias, siete asignaturas que están agrupadas en cinco grupos. Un grupo es el de las lenguas, haciendo foco en la certificación que es el bilingüismo, español e inglés.”

“Nosotros consideramos que la preparación de este sendero, de este camino, es lo que garantiza el desarrollo de estas competencias y habilidades que fortalecen la formación global de ciudadanos del mundo”, remarcó Krausa. En los dos últimos años de colegio, los estudiantes acceden a la preparación para el AICE Diploma, que habilita el ingreso directo, exención de cursos o acceso a becas en universidades argentinas y de distintos países.
Las proyecciones universitarias se apoyan en convenios con la Universidad de San Andrés, Di Tella, Austral, Salvador, UCEMA, Palermo, Belgrano, en Argentina, y Universidad Europea del Atlántico y la Católica de Valencia, de España. El recorrido académico se refuerza con la posibilidad de rendir exámenes internacionales de música, participación en olimpiadas y ferias científicas.
Dentro y fuera del aula, la escuela busca articular la tecnología desde una perspectiva crítica. Aguilar puntualizó: “Lo que vamos trabajando con nuestros estudiantes es que adopten una posición activa y de problematizar los contenidos que genera la inteligencia artificial. Que cuestionemos, preguntemos y que los chicos sobre todo pidan la fuente”.
La personalización es un eje transversal en todo el secundario. Aguilar subrayó: “Nosotros trabajamos con la idea de la pedagogía de la singularidad, que es esto de que cada estudiante para nosotros no es un nombre, es una historia. Y en esa historia está el trabajo que realiza todo el equipo del colegio, porque todos los conocemos, todos sabemos cómo están constituidas sus familias”.
Además, destacó otro aspecto clave del clima institucional: “El respeto es una manera de generar un espacio para compartir, un espacio para habitar entre todos.” El respeto es definido por el colegio como “no negociable” y se sostiene como principio rector de la convivencia. Aguilar compartió también una de las vivencias que detectan en la escuela: “Muchas veces nos pasa que llegan chicos que sienten que no se comprende el modo de vida sacrificado que cada uno de los deportistas tiene”.

Los directivos de la escuela quisieron mostrar los casos de éxito que ya cosecha esta modalidad innovadora de enseñanza para jóvenes deportistas a través del testimonio de dos de sus egresados de la promoción 2023, Catalina Lavinia, jugadora de polo profesional, y Bautista Rossi, quien se encuentra en Estados Unidos para continuar con sus estudios universitarios y su carrera como futbolista, ciento por ciento becado.
Catalina describió el impacto que tuvo en su vida el acompañamiento de la escuela, gracias al cual pudo seguir viajando para competir. “A nosotros se nos hace muy difícil todo el tema del viaje y mantener los estudios. Así que el b-learning fue un alivio para todos” en su familia, aseguró. Otra experiencia es la de Bautista Rossi, cuyo rendimiento académico y deportivo le valió la beca. El joven valoró el sistema b-learning porque fue lo que le permitió “seguir jugando al fútbol” y al mismo tiempo “desarrollarse académicamente”.

La formación integral se completa con actividades que la escuela llama “community service” en conjunto con organizaciones en su propia localidad, Luján, y Oberá, provincia de Misiones, donde se trabaja para cubrir necesidades en un merendero y una escuela, respectivamente. Además, se suman los viajes de inmersión a Nueva Zelanda para los alumnos de los últimos años.
La mirada social y la contención están en la base del proyecto encabezado por Marité Morán, que subraya la importancia de formar personas plenas más allá del rendimiento académico: “Lo que más nos interesa como colegio es desarrollar seres humanos de bien. El ser una buena persona es un trabajo que necesita de todas las herramientas habidas y por haber, pero sobre todo de un espíritu certero para justamente empatizar con el otro”.
Tras el fallecimiento de Fabris en 2024 y luego de Farina, el proyecto siguió creciendo, impulsado por el legado de ambos, con anclaje en valores, la inclusión y la innovación y como sintetizó Marité Morán, siempre con la idea de consolidar el objetivo de “superarse cada día para transformar la educación”.