Si bien la temporada ciclónica produjo varios huracanes, todos transitaron alejados de las costas estadounidenses.
Salvo la tormenta tropical Chantal, que surgió de pronto frente a la costa de Georgia y entró a Carolina del Sur con vientos de apenas 45mph (72km/h), ningún otro ciclón tocó a Estados Unidos.
De tal forma, Florida, el estado que históricamente recibe la mayor cantidad de tormentas, sale ileso en 2025.
Los meteorólogos atribuyen esto a una situación atmosférica atípica y a zonas de fuerte cizalladura del viento (cambios disruptivos) que alejaron las tormentas de las costas del Golfo de México y la costa Este del país.
Los informes enfatizan que una menor cantidad de huracanes que tocan tierra no necesariamente refleja una temporada tranquila ni indica ningún riesgo futuro, pero el patrón de este año sigue siendo una desviación notable e inusual de lo que normalmente sucede.
De cualquier manera, esta situación favorable alegra a las aseguradoras y autoridades gubernamentales que, por esta razón, no incurrieron en gastos y, por lo tanto, deben dar un receso a quienes pagan altas facturas en pólizas contra huracanes.
Temporada
La temporada ciclónica transcurre entre el 1 de junio y el 30 de noviembre. Estas fechas, adoptadas por convención, describen históricamente el período de cada año en que se produce la mayor parte de los fenómenos ciclónicos en el océano Atlántico.
Sin embargo, el fin de las fechas acordadas no garantiza el fin de la formación de tormentas, y muestra de ello son algunos ciclones, como el huracán Alice en 1954 y la tormenta tropical Ana en 2003.
De hecho, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) pronosticó entre 13 y 19 tormentas en 2025, de las cuales tres o cinco alcanzarían la categoría de huracanes mayores.
Hubo 13 tormentas, de las que cinco fueron huracanes y cuatro alcanzaron la categoría de mayor.
Gracias a la persistencia del aire seco y la fuerte cizalladura del viento, según informó el Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami, las tormentas no tuvieron fácil acercarse a tierra.
Salvo el huracán Melissa, que golpeó severamente a Jamaica y el oriente de Cuba en octubre, la temporada ciclónica concluye con relativa calma.
Relación
El primer ciclón del año, la tormenta tropical Andrea, se formó el 23 de junio, lo que marcó el inicio más tardío de una temporada ciclónica en el Atlántico desde 2014.
Poco después, surgió la tormenta tropical Barry, que tocó tierra rápidamente en Veracruz, México.
En julio, la tormenta tropical Chantal impactó la costa este de Estados Unidos y en agosto, el huracán Erin alcanzó la categoría 5, con vientos de hasta 160 mph (260 km/h), pero afortunadamente no tocó tierra alguna.
Más tarde, con el comienzo de la etapa pico en agosto, la tormenta tropical Fernand se formó al norte del Caribe, lejos de las costas de Estados Unidos y Bahamas, y tomó rumbo norte sin afectar tierra alguna.
A mediados de septiembre, la actividad ciclónica volvió a dar señales de vida con la formación de Gabrielle en el Atlántico central, pasando al este de Bermudas como un huracán mayor antes de llevar lluvia y vientos menores a las islas Azores.
Más tarde llegó el huracán Humberto con su categoría mayor, pero no tocó tierra.
A finales de septiembre tuvimos a Imelda, una tormenta tropical que se formó en el estrecho que separa a Cuba de las Bahamas y tampoco golpeó tierra firme.
Luego, a comienzos de octubre, surgió la tormenta tropical Jerry, que se formó frente a la costa noroccidental de África y tomó rumbo norte-noroeste sin afectar países.
Karen nació en el Atlántico norte y allí se quedó.
Lorenzo corrió la misma suerte de Jerry, que nació en el Atlántico central, amenazó el norte de las Antillas Menores, pero giró rumbo norte sin afectar tierra.
Durante la segunda quincena de octubre, otra fuerte onda tropical que surgió en medio del Atlántico se fortaleció en el mar Caribe y tuvo por nombre Melissa.
Luego de un par de días deambulando al sureste de Jamaica, el recién formado huracán arremetió contra una zona rural de la isla caribeña con vientos de 180 mph (289 km/h).
Tras atravesar el oeste del territorio jamaiquino, Melissa perdió fuerza, pero mantuvo vientos de 120 mph (195km/h) y traspasó el oriente de Cuba.
El saldo total en ambas islas fue catastrófico: cerca de 50 muertes y unos 10.000 millones de dólares en pérdidas materiales, aunque Cuba no reporta muertes.
hace 1 mes
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