MIAMI.- El sistema de criptomonedas o de monedas digitales, que se extiende en el mundo para hacer pagos electrónicos o como reserva de valor, ha sido transformado en Venezuela en herramienta para la corrupción, el control político y la evasión de sanciones internacionales en los últimos nueve años, según el más reciente informe de la ONG Transparencia Venezuela.
Esta organización venezolana anticorrupción, que trabaja desde el exilio desde marzo pasado por persecución política, afirma que entre 2017 y 2025, el régimen venezolano “avanzó en su intención” de pervertir el uso de monedas digitales y pasó de la alegada “soberanía digital” a un "mecanismo institucionalizado de corrupción financiera" en el que participan desde funcionarios hasta empresas vinculadas al régimen de Maduro.
“El Petro, presentado como “criptoactivo soberano”, se pareció más a un token, y sirvió de fachada para el desvío de fondos públicos y la comercialización opaca de petróleo. Tras su colapso en 2024, el Estado impulsó una nueva etapa de uso de criptomonedas estables (USDC y USDT) que hoy favorece el lavado de dinero y el arbitraje cambiario a través de empresas privadas vinculadas al poder”, señala el informe publicado en su página web.
El reporte recuerda que el “malogrado Petro” usado inicialmente formó parte del milmillonario desfalco conocido como PDVSA-Cripto contra el tesoro venezolano por más de 16,000 millones de dólares caso por el cual apresó al exvicepresidente y exministro de Petróleo Tarek El Aissami y otros funcionarios y empresarios relacionados con el régimen, en 2023, según información oficial.
Las llamadas criptos son activos digitales que no están controladas ni respaldadas por ningún banco central y sus intercambios no requieren de intermediarios, por lo que se requiere de mecanismos legales transparentes que Venezuela no ofrece.
Uso de criptomonedas en Venezuela
En su informe, la ONG Transparencia Venezuela distingue cinco factores clave sobre que envilecieron el empleo de criptomonedas por parte del régimen de Maduro en Venezuela.
Entre estos están:
El Petro como “fachada de control político y corrupción estatal”, entre 2017 y 2024, y “aunque se presentó como criptomoneda soberana para evadir sanciones y modernizar la economía, el Petro nunca fue una cripto descentralizada ni transparente, sino que fue controlada por el Ejecutivo para transacciones opacas.
Las instituciones creadas para manejar el Petro (Sunacrip, Tesorería de Criptoactivos, VEX, Registro de Minería) estuvieron subordinadas a El Aissami, quien concentró todo el poder sobre el sistema cripto venezolano, lo que permitió cambiar las normas, la manipulación del sistema y el desvío de recursos, hasta su caída tras el escándalo PDVSA–Cripto, según el informe.
“Las operaciones petroleras con criptoactivos sirvieron para comercializar crudo fuera de control fiscal y financiero, con pagos en Bitcoin y otras criptos. Las billeteras digitales del Estado fueron usadas para pagar comisiones, bonificaciones y operaciones internacionales sin trazabilidad”, se indica.
Más corrupción
Tras el colapso del Petro, el régimen abrió una nueva fase de uso de criptos entre 2024 y este 2025 “con fines de lavado y control cambiario, sostiene la ONG y menciona a las empresas privadas con licencias oficiales Kontigo y Crixto Pay, “que realizan operaciones masivas de compra y venta de stablecoins (USDC y USDT) sin controles de origen de fondos, facilitando el arbitraje cambiario y potencial lavado de dinero”.
También menciona a bancos privados que “operan como intermediarios sin regulación efectiva ni transparencia”.
Asegura el informe que “el esquema continúa bajo nuevas marcas, actores y justificaciones tecnológicas”.
FUENTE: Con información de Transparenciave.ong
hace 2 meses
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