Cinco plantas de floración invernal que resisten el frío y dan color al jardín todo el año

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Estudios revelan estrategias moleculares queEstudios revelan estrategias moleculares que permiten a plantas como la bergenia sobrevivir a temperaturas bajas (Imagen ilustrativa Infobae)

Puede parecer que el invierno marca una pausa para la belleza del jardín, pero existen especies ornamentales capaces de sobreponerse a las bajas temperaturas y mantener sus flores y vitalidad cuando el termómetro desciende.

Esta es una selección de cinco especies cuyo comportamiento invernal las convierte en referentes de resistencia y color en zonas templadas y frías.

Las hortensias de invierno destacanLas hortensias de invierno destacan por su resistencia al frío y su capacidad de florecer entre invierno y primavera (Freepik)

Esta planta, también conocida como hortensia de invierno, desarrolla flores rosas en forma de copa entre el invierno y el inicio de la primavera.

Sus hojas, que en ocasiones se tornan rojizas ante el frío, y su porte compacto (alcanza unos 30-40 centímetros de alto y 60 de diámetro) la hacen especialmente adecuada para borduras sombreadas y cultivo en maceta.

Estudios recientes de transcriptómica en especies como Bergenia purpurascens revelaron la implicación de más de 9.000 genes en la tolerancia al frío, activando vías hormonales y de señalización que favorecen la supervivencia en ambientes de bajas temperaturas, como las zonas de alta montaña desde donde es originaria.

El jazmín de invierno ofreceEl jazmín de invierno ofrece flores amarillas brillantes durante la estación fría, ideal para decorar muros y cercos (Freepik)

El jazmín de invierno destaca por su follaje persistente y la aparición de flores amarillas brillantes durante el invierno y la primavera, aunque carecen de fragancia. El arbusto muestra ramas largas y arqueadas, siendo frecuente su uso para cubrir paredes y cercos.

Investigaciones en el género Jasminum han comprobado que la aplicación de metil jasmonato, un regulador del crecimiento, mejora notablemente la tolerancia al frío en condiciones experimentales, facilitando la recuperación estructural y fisiológica tras episodios de bajas temperaturas.

Para los cultivos domésticos, se recomienda protegerlo de las heladas extremas y garantizar suelos fértiles con buen drenaje y riego moderado.

La lavanda tolera temperaturas deLa lavanda tolera temperaturas de hasta -15 °C, conserva su aroma y color incluso en los meses más fríos (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de sus orígenes mediterráneos, la lavanda ha sido objeto de numerosos estudios por su sorprendente resistencia: tolera hasta -15 °C si está bien adaptada. Además de su aroma, exhibe flores violetas durante gran parte del año, incluyendo los meses fríos.

Los estudios muestran que el frío induce la acumulación de flavonoides y otras enzimas antioxidantes en la lavanda, reforzando la protección celular y manteniendo no solo la floración, sino también la estructura y pigmentación de sus hojas.

Para un desarrollo saludable, requiere exposición solar directa, suelos aireados con pH alcalino y una ventilación adecuada.

La orquídea luna combina bellezaLa orquídea luna combina belleza ornamental y resistencia, manteniendo su floración en ambientes cálidos y húmedos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta orquídea, originaria del sudeste asiático y de Australia, presenta flores blancas de gran tamaño y persistencia anual. Aunque muchas orquídeas son sensibles al frío, Phalaenopsis amabilis se adapta bien en interiores de climas templados, siempre que reciba luz indirecta y cuente con humedad estable.

Para mantener la floración durante los meses fríos, se recomienda sustrato de corteza y riego abundante cuando el sustrato esté casi seco. Prefiere ambientes cálidos, pero su capacidad ornamental se mantiene estable durante todo el año.

La hiedra es una plantaLa hiedra es una planta versátil que continúa verde durante el invierno, adaptándose a condiciones de poca luz (Freepik)

La hiedra es un emblema de resistencia: trepadora vigorosa, tapiza muros y supera entornos adversos con facilidad. Sus hojas permanecen verdes incluso en condiciones de poca luz y temperaturas bajas.

Estudios demostraron que la aclimatación al frío en la hiedra se ve favorecida por la exposición a fotoperíodos cortos y baja intensidad lumínica, permitiéndole así soportar el invierno. Basta con proporcionarle luz sin sol directo, riego semanal en época fría y suelos neutros o ligeramente ácidos para que conserve su característico verdor.

Favorecer la resistencia y el esplendor floral de estas especies durante el invierno implica adaptar los cuidados a los mecanismos biológicos comprobados por la investigación científica.

Analizando investigaciones fisiológicas y moleculares realizadas en lavanda, bergenias y jasmines, se desprende que el éxito en la floración y el vigor invernal depende fundamentalmente de los siguientes factores:

  • Optimización del ambiente radicular: mantener el sustrato siempre aireado y con buen drenaje favorece la supervivencia de las raíces, especialmente en bergenias y lavanda, que requieren pH específico (elevado para lavanda, humedad constante para bergenias).
  • Riego ajustado a cada especie: para hiedra y lavanda, el riego semanal durante el invierno es suficiente; el jazmín, en cambio, necesita humedad moderada y suelos fértiles.
  • Exposición solar y temperatura: la lavanda y la hiedra muestran buena adaptación a la luz natural incluso de baja intensidad, mientras que la orquídea luna y la bergenia prefieren sombra parcial o luz indirecta, evitando contrastes térmicos extremos.
Mantener el sustrato aireado yMantener el sustrato aireado y un riego adecuado favorece la resistencia de las plantas con flores en invierno (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Estimulación antioxidante natural: en lavanda, el incremento de flavonoides y la actividad de enzimas como la SOD y la POD ante el frío son factores que sustentan la floración y la protección celular. La selección de variedades adaptadas y la aplicación de prácticas culturales que no alteren la fisiología antioxidante (como evitar fertilizantes inadecuados) resulta clave.
  • Aplicación de reguladores y bioestimulantes: el metil jasmonato puede mejorar la tolerancia al frío, permitiendo una recuperación más rápida tras las bajadas de temperatura. Su aplicación debe realizarse, sin embargo, solo bajo criterios técnicos y en dosis probadas experimentalmente.
  • Compatibilidad de iluminación y fotoperíodo: la hiedra se beneficia de días cortos y luz difusa en invierno, mecanismo estudiado en la rusticidad de Hedera helix. Evitar el exceso de luz directa y controlar el déficit de CO₂ contribuyen a su bienestar.
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