Abuela se autodeporta a México y deja atrás a su familia luego de vivir 36 años en Los Ángeles: temía redadas del ICE

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Regina Higuera dejó EE.UU. despuésRegina Higuera dejó EE.UU. después de 36 años para evitar una deportación repentina. (REUTERS/Jose Luis Gonzalez)

Julie Ear y su familia emprendieron un viaje difícil hacia el Aeropuerto Internacional de Tijuana, justo al sur de la frontera entre Estados Unidos y México.

En la madrugada de un día de principios de junio, la familia acompañó a Regina Higuera, madre de Julie, quien después de 36 años viviendo en Estados Unidos, se despidió de su hogar, de sus hijos y de sus nietos —todos ciudadanos estadounidenses— para regresar a México, el país donde nació.

La decisión de Higuera no fue voluntaria en el sentido tradicional, sino una respuesta a un clima de creciente temor y presión sobre las comunidades migrantes en EEUU. La familia había sentido la tensión aumentar en los últimos meses.

Con más de 100 milCon más de 100 mil arrestos por parte de ICE, crecen los casos de autodeportación entre migrantes con décadas en EEUU. (REUTERS/Veronica G. Cardenas)

Julie Ear relató a CBS News que la intensificación de las redadas de agentes de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en otros estados les hizo prever que pronto serían afectados.

“Cuando las redadas de ICE empezaron a aumentar en otros estados, supimos que eventualmente nos iba a tocar”, explicó Ear. “Nadie está a salvo”. La frase resume el sentimiento de vulnerabilidad que se ha extendido entre las familias de inmigrantes indocumentados desde el inicio de la administración estadounidense actual.

Según datos internos del gobierno obtenidos por CBS News, más de 100.000 personas habían sido arrestadas por ICE hasta principios de junio. El gobierno actual también ha promovido la “autodeportación” de migrantes indocumentados.

El mes anterior, el gobierno anunció un programa que ofrecía boletos de avión gratuitos y un incentivo de $1.000 a quienes optaran por regresar voluntariamente a sus países de origen.

En este contexto, Regina tomó la difícil decisión de dejar EEUU por voluntad propia. Su hija explicó que la motivación principal fue el deseo de mantener el control sobre su vida y su destino.

“No le gustaba la incertidumbre de que alguien pudiera entrar a su casa, o a su trabajo, o que la detuvieran en la calle y le dijeran: ‘Oh, ahora estás en México’”.

La posibilidad de una deportación repentina, sin oportunidad de despedirse o prepararse, resultaba insoportable para Higuera. La historia migratoria de Regina comenzó cuando tenía solo 15 años. Cruzó la frontera hacia EEUU de manera irregular y se instaló en Los Ángeles, donde empezó a trabajar en las fábricas textiles.

Su plan inicial era permanecer solo un tiempo, ahorrar dinero y regresar a México. Sin embargo, la vida tomó otro rumbo cuando conoció a su esposo y formó una familia.

“Ha estado contribuyendo a la economía, pagando impuestos cada año”, subrayó Ear en su conversación con CBS News. “No hay ningún beneficio por ser indocumentado, no reciben beneficios. Ella no va a recibir una pensión. No tiene un 401(k). Nunca recibió cupones de alimentos. No recibió asistencia social. La gente viene aquí a trabajar. Y, sabes, no es ilegal querer trabajar”.

Regina cruzó la frontera siendoRegina cruzó la frontera siendo adolescente; hoy, se va por miedo a ser expulsada sin poder despedirse. (EFE/EPA/GRAEME SLOAN)

Ya instalada en Guerrero, México, y reunida con su propia madre, Higuera enfrenta una vida marcada por la nostalgia y la adaptación en un lugar donde todo le resulta desconocido. “Estoy feliz porque ya no tengo estrés”, confesó desde su nuevo hogar.

“Pero hay momentos en los que pienso en todos ustedes (su familia) y me pongo triste”.

La fortaleza de Julie es, según Higuera, un legado de las dificultades que ambas han enfrentado. “Por eso tengo una hija tan fuerte”, expresó. “Desde muy pequeña le enseñé que tenemos que ser fuertes sin importar la situación en la que nos encontremos”.

Aún así, Ear destacó que aún conversa con su madre. “A veces se me olvida que está tan lejos porque hablamos tanto. Pero entonces es cuando surge lo de la familia, y entonces pienso: ‘¡Dios mío, te has ido! ¡Ya no estás aquí!’“.

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